Incineración de residuos, medio ambiente y salud humana

Incineración de residuos, medio ambiente y salud humana
Josep Martí-Valls · · · · ·
19/07/09
Ante la aprobación por parte de la Entidad Metropolitana del Medio Ambiente de una nueva planta incineradora en el área de Barcelona, un grupo de expertos alerta del fracaso de la gestión de residuos de Cataluña y del riesgo para la salud pública que comporta la incineración. 

 

1. La incineración de residuos es defendida por algunas personas, instituciones y grupos de opinión argumentando su capacidad de producir energía a partir de la combustión (valorización energética); pero, de hecho, la incineración transforma los residuos en gases, aguas contaminadas, cenizas (partículas en suspensión) y escorias; estos productos resultantes son más tóxicos que los residuos originales, es decir, la incineración no “elimina” los residuos sino que los concentra. La denominación más pertinente debería ser “planta de incineración con recuperación parcial de energía”, considerando el bajo rendimiento establecido en la Directiva Marco de Residuos comparable al de una planta térmica de carbón. No parece pues ambientalmente correcto considerar esta energía como “fuente renovable”.

2. Los productos o residuos resultantes de la incineración se pueden dispersar por el medio: el aire, el suelo y  el  agua y, a través de este medio, llegar a los alimentos y las personas. Las cenizas de los filtros se deben llevar a vertederos de residuos peligrosos. La normativa vigente permite la utilización de las escorias en la fabricación de cemento o en obra pública, pese a que no se controlan las dioxinas, furanos y otros Compuestos Orgánicos Persistentes (COPs). La incineración también genera aguas contaminadas de los sistemas de lavado de la depuración de gases que hace falta tratar.

3. Estos productos resultantes de la incineración contienen: partículas en suspensión, muchas de ellas de medida muy pequeña (ultrafinas) que pasan fácilmente a los pulmones y allí se absorben a la sangre, entre estas partículas hace falta destacar los metales pesados, compuestos orgánicos volátiles, dioxinas y furanos, dióxidos de azufre, monóxido y dióxido de carbono y otros compuestos transportados por estas partículas. Muchos de estos productos son tóxicos,  tienen efectos cancerígenos y teratógenos, incluso a bajas concentraciones, por causa de la bioacumulación. Aun cuando las nuevas incineradoras incorporan mejoras tecnológicas en los sistemas de retención de partículas y contaminantes, hay que tener presente que, independientemente de la tecnología adoptada (de parrillas, de cama fluidizante, de tambor rotatorio…) se producen inevitablemente miles de substancias contaminantes, de las que solamente el 10-20% son conocidas. Su formación depende, entre otros, del material que se destina a la combustión, de la temperatura registrada y de la mezcla totalmente casual de las substancias en los hornos. Desde este punto de vista los residuos municipales pueden ser los más peligrosos por la extrema heterogeneidad que los caracteriza.

4. Estos riesgos parar la salud y el medio se pueden reducir pero no se pueden “eliminar” del todo. Los dispositivos de control de la contaminación de todos los procesos de incineración, capturan y concentran los contaminantes, pero no los “eliminan”, y así,  aunque no hubiera incidentes en estos dispositivos, los contaminantes son transferidos a otros medios. Aunque se utilice la mejor tecnología de filtraje y depuración sabemos que puede haber rupturas y accidentes, y más a medida que la instalación va envejeciendo. Hay antecedentes suficientes que han comportado vertidos graves de contaminantes en la atmósfera. Por otra parte, la gestión de los residuos tóxicos que se producen es compleja y también puede ser fuente de dispersión de la contaminación al medio y a las personas.

5. Existe una contradicción entre el desarrollo del Plan por la mejora de la calidad del aire en la Región Metropolitana de Barcelona (una área de actuación de 40 municipios con 73 medidas) que tiene por objetivo la reducción de la contaminación atmosférica, sobre todo de partículas y de óxidos de nitrógeno presentes en concentraciones por encima de los niveles fijados por las directivas de la Unión Europea, y la propuesta de aumentar la cantidad de residuos municipales destinados a incineración que hace elPrograma Metropolitano de Gestión de Residuos Municipales 2009-2016 (PMGRM). Este Programa quiere aumentar la incineración de los residuos actuales generados de un 13% (incineradora de Sant Adrià) a un 45% (nueva incineradora de 450.000 Tm/año) lo cual implicaría un importante aumento de las partículas y contaminantes en suspensión en la atmósfera. Manifestamos nuestra preocupación por la voluntad manifestada por la propuesta del Plan de Residuos de quemar residuos también en las grandes fábricas productoras de cemento existentes en la zona metropolitana (Montcada i Reixac, Sant Feliu de Llobregat , Sant Vicenç dels Horts y Vallcarca).

6. Actualmente existe una amplia experiencia con otros modelos de gestión de residuos municipales que disminuyen significativamente los riesgos para la salud y el medio, y son más sostenibles: la minimización en origen (de envases, bolsas de plástico, etc.), la reutilización, la clasificación en origen, la recogida selectiva, el reciclaje de calidad, el compostaje y la recuperación energética mediante digestión anaeróbica de la materia orgánica. Este modelo reduce las necesidades de materias primas, ahorra energía, minimiza los efectos sobre el clima, los efectos negativos sobre la salud y el medio, no tiene los elevados costes de inversión y mantenimiento de la incineración y, por el contrario, crea muchos más puestos de trabajo. Efectivamente, no es el camino “fácil” de las soluciones de final de cañería, sino que se trata de impulsar con decisión esta nueva cultura a toda la población y superar las dificultades.

7. Pensamos que la incineración no debe coexistir ni ser complementaria con los modelos preventivos. Si invertimos elevadas cantidades en plantas incineradoras hará falta amortizarlas y quemar residuos en su máxima capacidad. El PMGRM propone incinerar 750.000 Tm/año, además de utilizar residuos “preparados” en los ecoparques como combustible en las cementeras. El año 2008 en esta área metropolitana se generaron 1.633.284 Tm de residuos municipales (1,42 kg/habitante/día), se recogieron selectivamente 542.734 Tm , y el resto se trató en los ecoparques, se quemó o se trajo a vertederos. Se recogió selectivamente (no recicló) el 45% del vidrio, el 21,8% del papel, el 11% de los envases y el 25% de broza orgánica. Multiplicar por tres el volumen de residuos incinerados resulta del todo contradictorio con la estrategia de seguir avanzando en el modelo de reducir, reutilizar y reciclar.

8. Como profesionales de la salud, comprometidos con los principios de la promoción y la prevención de la salud, queremos manifestar nuestra preocupación por la estrategia de incineración de los residuos, puesto que siempre supone la emisión a la atmósfera de substancias tóxicas. Igualmente nos manifestamos a favor de un enfoque preventivo que ponga todo el esfuerzo político y social en la reducción, la reutilización y el reciclaje, más saludables y más sostenibles socialmente y económicamente.

 

Más información en:

The Health Effects of Waste Incinerators. Report of the British Society for Ecological Medicine. Desember 2005.

Population Health and Waste Management. Scientific data and policy options. Report of a WHO Workshop. Rome, Italy, 29-30 march 2007.

Incineratori, salute pubblica e interese economici. Il pensiero di un gruppo de medici . Epidemiologia and Preventione 2008;32 (1):8-11.

 

Josep Martí-Valls es doctor en medicina y miembro del Centre d’Anàlisi i Programes Sanitaris (CAPS) y el primer firmante de este texto elaborado por 12 médicos y biólogos.

 

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